12.10.2010

ESTAR


La última vez tomaste una gran parte de mi corazón que ya estaba rota,
pero te separaste de mí y te la llevaste.
Me dejaste solo y dijiste que se acabó,
pero simplemente hiciste más difícil la cuestión de olvidarte.
Dijiste que te importaba,
pero que no te quedarías.
¿Entonces para qué?
Yo no llegué a ti, jamás te busqué;
pero dejé que me encontraras cuando ya habías perdido a otro.
Dejé que me enamorara de ti sabiendo que no me pertenecías.
Sabiendo que no eras compatible.
No quiero estar contigo para que me tengas sufriendo de incertidumbre.
Te diré que no porque sé que volverás cuando en la calle me veas.
No quiero pensar en las veces que me hiciste soñar y desperté con tus gritos.
No quiero pensar en las veces que desperté a tu lado queriendo que todo fuera un sueño.
Me aterra volverte a ver y temblar de miedo,
pero un miedo a volver a caer; volver a creer en algo increíble.
Volver a caer en tu remolino en donde ni tú mismo quieres estar.

¿EQUIVOCACIÓN?

Te fuiste sin haber sido fiel,
y yo acepté habiéndolo sido.
Yo fui el único que te amé más,
más que tú a mí que te alejaste más.
Veo a los niños corriendo, nómadas en el mundo como las gotas de la lluvia.
Y ambos me recuerdan a ti.
Como un niño corriendo lejos de mí en un día lluvioso,
corriendo lejos de la lluvia, triste, fría, así como pensaste que soy.
No contrarrestaste el sudor que te producía el calor del sol de ayer con las gotas de la lluvia de hoy,
pero te refugiaste en una soledad que era sólo mía.
Pero que pudo haber sido de los dos.
Sin embargo no quisiste correr con esto,
y corriste lejos de mí.
¿Y por qué rayos me quiero quedar cuando ya no estoy?
¿Por qué pienso en estar contigo si tú piensas sólo en estar solo?
Quien sabe si algún día me deje de tanto masoquismo y haga algo por mí,
quizá por intentar ser tu amigo te alejé más.
Pero yo no te alejé, te alejaste tú por lo que yo intenté ser de ti.
Intenté ser tu amigo,
¿pero y mis amigos dónde están?
Yo sólo quiero verte, hablarte, ser amable,
y tú intentas de cualquier forma hacerlo imposible.
Quizá digas que estoy equivocado,
pero al buscar una solución, lo empeoré todo.
Al decirte que te quería, descubrí que lo hacía solo.
Tú simplemente tienes el camino libre,
pero si de alguna forma no quieres estar cerca de mí,
¿será que entonces todavía te importo?
¿Causaré todavía algo en ti?
Eso no lo sé.
Pero lo que sí sé es que le mentiste a mi inocencia de haberte sabido amar más.

LO DIVERTIDO DE HABERTE PERDIDO


La diversión se acabó,
podemos gritar y ser felices porque lo divertido ya no es compartido y quiero que sepas que no me duele que te hayas ido, pero me hubiera gustado haberlo sabido.
Tu diversión se acabó,
quizá por negar que estabas enamorado y que mi tiempo a tu lado había a su fin llegado, te quedaste mal parado sobre los recuerdos que yo tanto había amado.
Y es que siento que ya no te necesito, por eso solicito que te vayas bien lejos con tus mitos porque tu vida me importa un pito.
Ya no habrá baile para esta balada,
y si quieres saltamos en picada,
porque esto ya no es más que piña colada.
Así que no pierdas mi tiempo y emprende tu vuelo lejos de a quien tomaste como un juego.
Saltemos a precipicios,
gritemos hacia el horizonte,
matemos caracoles con pinzas de cejas,
tomemos jarabe con pintura y hagamos desastres con nuestras vidas.
¿Y sabes por qué te digo esto?
¡Porque sé que no lo haremos!
Tal y como nos pasó en ese pasado que no quisiste que siguiera pasando y lo dejaste pasar.
Y me gusta poder recordar aquello que sí fue bonito,
me gusta poder reírme a carcajadas y saber que ya no se trata de ti.
Sino de mí estando sin ti; y eso me permite sentir que hay bastante aire para respirar.
Bastantes momentos para recordar los cuales no son a tu lado,
bastantes metas que cumplir sin pensar que cuánto esperarás por mí,
bastantes momentos que no necesito recordar, porque los puedo vivir.

MADRÓN


Sus párpados se esconden sutilmente bajo sus cejas y despierta,
esto realmente duele. Pero es un dolor liberador, esperanzador.
La libera del peso y le sustrae la esperanza de conocerlo, porque ya es una realidad.
Escucha cómo los latidos de su corazón golpean su pecho al unísono con el suyo, formando una melodía angelical.
Otros dolores punzantes. Gritos. Esfuerzos. Alivio. Exhalación.
¿Un llanto? Parece que sí. Su nombre será el mismo que el séptimo mes del año en el que nació dos meses después. Su segundo nombre es el mismo que una canción no tan sonada de Lady GaGa. Su apellido es uno solo, así como el de aquella Señora de... la televisión. Pero no por eso deja de ser importante. Al contrario, es más hermoso y enorgullecedor llevar ese único apellido de esa única persona que lo dio todo por mantenerlo vivo dentro de sí.
Él nunca vio cómo ella lo miraba; sus ojos seguían cerrados y su llanto seguía tocando los párpados de los presentes. Aquellos "angeles" de blanco y azul, que lo ayudaron a escapar de ese cálido y a la vez oscuro agujero.
Ella se preocupó. "¿Y ahora qué haré con él?"
Sin embargo no dejó que la preocupación la enterrara bajo la incertidumbre y luchó por saber qué hacer con él.
Él besaba inconscientemente su pecho para alimentarse. Se sentía bien. Lleno.
Y ella también.
Estaba allí cada vez que él lloraba, pero no de tristeza. Él no sabía nada de eso.
Él se calmaba con su olor. Es increíble que tanto puede hacer una bata de florecitas. Ella no estaba y él pensaba que dormía con ella a su lado.
Lo único que él veía era a ella. Cuando otros lo visitaban, él dormía.
Y cuando ella lograba dormir, él la despertaba. Para al día siguiente (o dentro de unas horas), irse de nuevo y dejarlo dormido y alimentado a él.
Esa fue la más fantástica rutina en la memoria de ambos mientras fue pasando el tiempo.
El tiempo la ayudó a tocar sus muñecas y enseñarle a dar pasos.
Le dio paciencia para simular aviones, trenes, autos, el metro, y cualquier transporte, con una cucharilla llena de sopa o avena.
Le dio la fuerza para asearlo, peinarlo, cepillarlo, vestirlo y mantener su presencia como una taza de plata, con el fin de darle su ejemplo hasta que pudiera hacerlo solo.
Cuando tenía su camisa roja, él odiaba la remolacha y la ensalada, pero comía repollo y zanahoria con mayonesa. Amaba los Power Rangers y no dejaba de ser siempre tan educado y respetuoso como ella le enseñó también.
Él siempre quiso tener una camisa amarilla. Pero dejó de pensar en eso cuando ella le compró la blanca.
Junto con todos esos materiales que él necesitaba en ese sitio que tenía nombre de señor.
Hasta le dio unos papeles rectangulares, así como las figuras que le enseñaron a diferenciar, a un señor con un autobús amarillo para que lo llevara y trajera a casa después de salir de ese lugar.
Desde pequeño fue impaciente.
De grande lo recuerda y le causa risa.
Ese día que se quedó solito en medio del muro de aquel lugar, con su lonchera y su bolso de Power Rangers colgado de la espalda.
Pasaron para él muchísimos minutos y pensó "a mi como que me olvidaron": y como él sabía que antes de que ella conociera al señor del color del chocolate, tomaban un autobús grandote, él también lo hizo.
Sentado en ese autobús él lloró y consciente de que le daba pena llorar delante de ese gentío, inteligente y correctamente les comunicó a las personas que lo veían que lo habían dejado solito. Algunos lloraron también, mientras que otros simplemente voltearon. La señora que él tenía al lado le acarició la cabecita y le preguntó dónde vivía.
"Buena pregunta", dijo él: pero lo recordó. Recordó que escuchó lo que ella decía cuando su petición de ingresarlo a ese sitio en el que aprendería mucho se hizo realidad. Le preguntaron muchas cosas ese día y entre esas estaba el nombre de su "Titanic". Aquel edificio grandote que él veía como un barco. Y desde que vio la película de ese barcote que se esconde debajo del agua para que ese hielo no le pegara otra vez, le fascinaron los barcos y quiso montarse en uno y gritar que es el rey del mundo.
Pero él era y es, su rey.
Sin embargo no ha llegado a montarse en su barco.
Según películas y comiquitas, fue armando en su cabeza su ideología,
quería ser uno de los "ángeles" que lo ayudaron a salir por primera vez,
quería volar en un avión de verdad, sin el cereal ni la sopa.
quería navegar vestido de blanco con un sombrero de marinero;
¡quería muchas cosas!
Y actualmente quiere bastantes también e irá luchando poco a poco para obtenerlas.
Recuerda lo valiosos que fueron aquellos momentos en los que estaba en aquel lugar en que debía usar una camisa azul y tenía pegada al pecho una pirámide invertida que era el nombre de ese lugar. ¡También tenía nombre de señor, que fue maestro de otro señor y es el nombre de ese mismo señor con el que nombraron a su "barcote"!
Le encantaban los idiomas y se destacó siempre en el único que pudo estudiar.
Hizo amigos, no sabe si enemigos y fue tanto humillado como venerado.
Hasta su foto fue pegada en una tela roja que estaba cubierta por un vidrio.
Pero sólo estuvo allí una sola vez hasta que salió y ella tuvo que comprarle una camisa color beige.
¡Ambos se sentían tan orgullosos!
Él tiempo voló, y él pudo conseguir hacer lo que quería después de tanto que intentó hacerlo en el sitio que quería.
Él estaba en camino al lugar donde ahora presta un servicio a cambio de esos rectángulos, y escuchó en la radio un poema sobre ella.
Hablaba sobre a lo que dos hombres consideraban un "mujerón".
Uno dijo que esa palabra identificaba a una igualita a ella, pero con objetos plásticos incrustados en lo que a él una vez lo alimentó, con unas curvas igual a las de una carretera que lleva a un sitio que a él le gusta mucho, con un cabello hasta la espalda y un cuerpo fenomenal.
Y con una cara preciosa, vale acotar.
Él sonrío y pensó que la cara más hermosa que él ha visto fue la primera.
Borró su sonrisa para prestar atención a lo que el otro hombre comenzó a relatar de lo que era para él, el "mujerón":
Aquella que se levanta tempranísimo a cepillar, peinar, vestir y arreglar a sus hijos para llevarlos al colegio,
aquella que soporta muchas horas laborales para darles de comer,
aquella que los lleva al médico cuando se enferman,
aquella que los aconseja y los guía por buen camino,
aquella que desde pequeños siempre tuvo algo que enseñarles,
aquella que lo da todo por ellos,
ésa que tiene valor para criarlos sola,
ésa que no se deja vencer por los obstáculos,
ésa que lucha hasta el cansancio por sacarlos adelante,
ésa que siempre estará allí para ellos,
ésa que es la única que los conoce,
la cual estará y será siempre ese MUJERÓN.
Y para él,
claro está, para mí,
ella será el único MUJERÓN en su vida.
Su mujerón,
su mamá,
su luz,
su vida,
su camino,
su todo,
su tronco de madre.
Tú eres mi tronco de madre,
mi mujerón,
tú eres mi madrón.
TE AMO.

MISMO


No es lo mismo "quizás" que "tal vez".
tampoco es lo mismo "esperar" que "aguardar";
sin embargo algunos saben y otros no tanto.
No es lo mismo decir: "¿te vas a quedar?" que "¡QUÉDATE!"
Ahí se refleja la inseguridad y el deseo.
Tampoco es esa misma cosa pedir "disculpas" que "perdón".
Depende de la circunstancia utilizas uno, u otro.
No es lo mismo llorar y reír
aunque puedes llorar de la risa,
reír cuando te causa risa que otro llore,
puedes llorar de tristeza y hasta llorar tanto que terminas riéndote porque no te queda más opción.
Esa vida que tú y yo conocemos está llena de opciones.
Nos permiten escoger qué camino escoger.
Nos encaminan a permitirnos escoger algo para nuestro propio bien, y a veces (en determinadas circunstancias) para el de otros.
Nos ayudan a escoger qué es lo que nos permite aprender más rápido a "caminar" sobre nuestros deseos.
Deseos que pueden o no estar claros.
Deseos que pueden cambiar en mi mente o en la tuya.
Deseos que simplemente en un día simple escogiste no vivir conmigo.
Deseos que simplemente yo escojo vivir solo, o con aquel que quería vivirlos conmigo.
Deseos que no quiero que lo sigan siendo.
Porque para eso los puedo vivir.
No es lo mismo "desear" que "querer".
Cuando deseas, aspiras.
Cuando quieres, pides.
Yo aspiro poder no desear y tener lo que quiero.
Yo quiero que tú puedas tener y tengas lo que quieres.
No es lo mismo estar "contigo" o "conmigo".
Yo estuve contigo,
y tú conmigo, hasta que tomaste una opción.
La opción de no seguir conmigo.
Y ahí, aunque no quería, tuve que tomarla yo también, porque entonces hubiera mantenido mi deseo de estar contigo, y te extrañaría.
No es lo mismo.
Sinceramente ya nada es lo mismo.
¿Sin ti? ¡Qué va!
¡Sin mí!
Porque contigo se fue la parte de mí que yo más amaba,
y no ha sido devuelta.
¿Qué es lo mismo?
No sé.
Pero no es lo mismo: "lo mismo" que "lomismo";
Porque lo mismo, es algo igual a otra cosa.
Y "lomismo" es: ¿una enfermedad de lomo?
¿Y los lomos se enferman?
No sé.
Pero no es lo mismo.

EL ZAFIRO


Despertó en un lugar oscuro y tenía en frente una capa negra que lo cubría a contraluz, al parecer ese lugar se hallaba detrás de un camino y al final había luz. De esa capa salió una voz ronca y monstruosa. Le dijo que tenía una misión. Salvarlos a todos.
"¿Pero salvar a quien? ¿De qué?" Se preguntó él. La figura sólo le dijo que lo siguiera.
Caminaron un pasillo con poca iluminación y salieron en un corto tiempo a un espacio cubierto de tierra y desierto; la figura le pidió que se quitara el anillo con la piedra azul y lo colocara en el suelo.
Él simplemente obedeció y al mínimo roce de la plata con el suelo, el anillo maximizó su tamaño al cien por ciento. Él nunca vio el agujero que había bajo aquella piedra. Y en ese momento lo vio.
La tierra tembló tan bruscamente que lo hizo caer y lastimarse la palma de la mano al apoyarla en el suelo para no lastimarse demasiado.
A lo lejos vieron un tornado que devoraba todo a su paso. La figura le gritó: "¡MÓNTATE!"
Y según entendió él, por el ademán que hizo la figura, lo estaba mandando a montar el anillo.
En lo que aquel material brillante sintió su piel, arrancó hacia el norte a una velocidad desmedida.
Mientras se acomodaba para ocultarse, volteó hacia atrás y visualizó unas sombras cubiertas de humo saliendo del tornado y volando hacia él. Se ocultó asustado en el interior del anillo, que ahora era volador y cerró los ojos fuertemente, como si fuera una pesadilla de la cual quiere despertar. Las sombras encerraron al anillo en un campo de fuerza que quedó dominado por una sola de ellas, del cual se desprendía un rayo que fue utilizado como rienda para manejar el anillo que no paraba de volar.
La sombra haló el anillo hacia sí con la ayuda del rayo.
Desactivó el campo de fuerza y le introdujo a Jhonny Morgan en la boca, una perla azul que ardía en llamas azules y lo hizo tragarla.
El veneno de la perla corría por su sangre, por lo que la conexión entre el anillo y su piel estaba rota.
Él sólo en un momento en el que no se dio cuenta, caía por el vacío mientras veía a las sombras, las cuales eran tres, perseguir al anillo en el aire, que había tomado su tamaño normal e iba cayendo con la misma velocidad suya.
Sintió el golpe de la grama en su cuerpo y cuando se levantó, se sorprendió no tener ni un rasguño.
Cuando se incorporó, chocó accidentalmente con una niña de ojos violeta que iba corriendo.
Le preguntó su nombre y ésta le sorprendió: "Crystal".
Ella le preguntó por qué estaba tan asustado y jadeando y en lo que le da una explicación, ella abre los ojos como platos y dice: "Eres tú."
Lo tomó del brazo y se adentraron en el bosque en la búsqueda del anillo con esa extraña piedra azul...

OSOS

Caminamos alrededor de ese lugar al que pertenecimos,
quedándonos ahí como dos osos antes de dormir.
Simplemente vimos las cosas de diferentes puntos de vista sin ver qué sentía el corazón
Nos separamos y dijimos que no queríamos estar enamorados.
¿O tú eras quien no quería enamorarse?
Pero yo lastimosamente caí enamorado.
Todo aquello por lo que pasamos no fue tal cual un verano perfecto,
todas las cosas de las que hablamos nunca dejaron claras nuestras mentes.
Simplemente lo hicimos sin ver qué era lo que había atrás;
¿Por qué dejamos lo que pensamos que nos haría más felices?
Nos rendimos porque no querías conservar esto que yo llamé "amor".
Cayendo en la duda de saber si realmente te importé,
¡temblando en el frío de las mentiras que me venías diciendo todo el tiempo!
¿Realmente me amaste?
¿Realmente querías estar conmigo?
No lo creo.
Por lo cual, no seguiré perdiendo mi tiempo.